"Sabías que cuando estornudamos el corazón se detiene por un segundo?"
Quiere decir que cuando te conocí, mi corazón dejó de latir y por eso sentí aquella preción en el pecho que luego, por el bombeo repentino y bruzco de sangre hacia mis venas hizo que mi rostro se enrojeciera y que mis manos temblaran.
Es una de las reacciones mas peculiares que el cuerpo humano tiene, y por lógica de los amantes de la vida y esperanzados de la misma que como flores crecen por doquier y nos los cruzamos casi siempre para darnos ése aliento que no necesitamos pero que sabemos que sin él algo nos faltaría, lo llaman "amor".
Será que quizás, el simple hecho de que fué esa persona la que al aparecer de pronto hizo que casi nos mate de un infarto "amoroso" que no nos le podemos quitar de nuestra mente en ningún momento.
Quizás luego de tanto pensarlo a tal punto de causarle dolor de cabeza a esa otra persona (como dicen las abuelas del barrio con esos dichos que jamás se acaban y que a veces tan curiosos nos dejan) llegamos a pensar que por esa persona seguimos viviendo; como si alguna especie de factor desconocido nos haya querido quitar la vida y que al ver esa persona seguimos viviendo y que por querer darle las gracias sin que la mente entera se de cuenta de eso, estamos todo el tiempo tras esa persona x.
O quizás simplemente también nos hemos adherido al modelo social del amor, siguiendo aquellas palabras de los bohemios sentimentales que con canciones, sonrisas y palabras bonitas nos hacen creer que aquél infarto se llama amor.
Al principio, la compleja idea del amor nos asusta porque muchas veces se desconoce qué es, de dónde viene y hacia dónde va; ¡porque es aquella dirección a la que nos arrastra y nosotros no sabemos donde queda! Debe ser por eso que asusta tanto; pero luego de analizar las cosas en frío, nos damos cuenta de que quizás, sólo quizás, todo pareciera tener otra gama de colores de la que estamos acostumbrados todos los días; todo se vé, si se quiere, mas claro, mas rosado. ¡Es simple abrir los ojos por la mañana y ver aquella mancha de humedad que en tu techo tantas veces te hizo maldecirla por no tener una forma mas bonita, y en vez de resongar por su existencia, apenas si notas que está, y con una sonrisa lo primero en recordar, es el rostro de aquella persona que quién sabe si a partir de ese momento de lucidés la verá en el resto del día aunque sea una vez o sólo se tenga que quedar esperándole! Llega tal momento en el que le compras cosas que ni siquiera sabrás si se las darás el día en que por obra y gracia del Espíritu Santo se te ocurra ir y escupirle todo lo que sientes por esa persona x. Y es allí cuando lo sientes, o cuando te lo dicen, se persive o etcétera. Cuando sientes que por alguna razón cientos de acontecimientos diarios y un enorme cartel con flechas de neón te dicen que te has convertido en un completo imbécil. ¡Todo es distinto! Y a veces todo es una agonía.
Más fuerte esta cuando se trata de aquella gente que orgullosa no se da cuenta de lo que tiene enfrente hasta que le golpea como una pelota de básquet en la cara. Uff, ¡y qué dolor ese!
Si sigo, tendría que incluír aquella etapa en la que uno llega a deprimirse por el simple hecho de ignorar lo que la otra persona siente (siendo que por allá quizás la otra persona siente lo mismo, pero la cobardía cruel nos hace creer que es la idea mas lejana que exista), o quizás en la etapa en la que todo es perfecto hasta el desamor, o quizás cuando te pisa un auto y ya no sientes ni la descompostura que hasta rosa parece por el amor que tenías en la mañana. Ah, y quizás también tendría que incluír la frustración después del amor; aquella que te prohíbe rotundamente a enamorarte y que suerte si no cometes casi, casi, casi los mismos errores, pero que cuando quisiste recordar, te habías vuelto un orgulloso más del montón que golpeados luego acaban teniendo ese paro cardíaco llamado enamoramiento; que les asusta más que haya llegado después y que no se dieron cuenta que cuando llegó y lo vieron por primera vez.
Redondeando la idea, ¿Será por eso que se dice que el amor es una enfermedad? ¡Habría que temerle más que a los zombies, las películas de terror y a Jack el destripador, siendo de tal modo! ¡Jamás sabríamos cuando nos puede llegar a ocurrir! El amor está a la vuelta de la esquina y la muerte ronda por las calles, ¡¡es aterrador!! Nos hace inseguros, idiotas y poco realistas, y luego, "¿Sentido común?,¿¿Qué es eso??"
Habría que inventar alguna cura para el amor; quizás, así habría mas millonarios. Pero mientras, yo no preferiría dedicarme a la medicina, gracias.
Al principio, la compleja idea del amor nos asusta porque muchas veces se desconoce qué es, de dónde viene y hacia dónde va; ¡porque es aquella dirección a la que nos arrastra y nosotros no sabemos donde queda! Debe ser por eso que asusta tanto; pero luego de analizar las cosas en frío, nos damos cuenta de que quizás, sólo quizás, todo pareciera tener otra gama de colores de la que estamos acostumbrados todos los días; todo se vé, si se quiere, mas claro, mas rosado. ¡Es simple abrir los ojos por la mañana y ver aquella mancha de humedad que en tu techo tantas veces te hizo maldecirla por no tener una forma mas bonita, y en vez de resongar por su existencia, apenas si notas que está, y con una sonrisa lo primero en recordar, es el rostro de aquella persona que quién sabe si a partir de ese momento de lucidés la verá en el resto del día aunque sea una vez o sólo se tenga que quedar esperándole! Llega tal momento en el que le compras cosas que ni siquiera sabrás si se las darás el día en que por obra y gracia del Espíritu Santo se te ocurra ir y escupirle todo lo que sientes por esa persona x. Y es allí cuando lo sientes, o cuando te lo dicen, se persive o etcétera. Cuando sientes que por alguna razón cientos de acontecimientos diarios y un enorme cartel con flechas de neón te dicen que te has convertido en un completo imbécil. ¡Todo es distinto! Y a veces todo es una agonía.
Más fuerte esta cuando se trata de aquella gente que orgullosa no se da cuenta de lo que tiene enfrente hasta que le golpea como una pelota de básquet en la cara. Uff, ¡y qué dolor ese!
Si sigo, tendría que incluír aquella etapa en la que uno llega a deprimirse por el simple hecho de ignorar lo que la otra persona siente (siendo que por allá quizás la otra persona siente lo mismo, pero la cobardía cruel nos hace creer que es la idea mas lejana que exista), o quizás en la etapa en la que todo es perfecto hasta el desamor, o quizás cuando te pisa un auto y ya no sientes ni la descompostura que hasta rosa parece por el amor que tenías en la mañana. Ah, y quizás también tendría que incluír la frustración después del amor; aquella que te prohíbe rotundamente a enamorarte y que suerte si no cometes casi, casi, casi los mismos errores, pero que cuando quisiste recordar, te habías vuelto un orgulloso más del montón que golpeados luego acaban teniendo ese paro cardíaco llamado enamoramiento; que les asusta más que haya llegado después y que no se dieron cuenta que cuando llegó y lo vieron por primera vez.
Redondeando la idea, ¿Será por eso que se dice que el amor es una enfermedad? ¡Habría que temerle más que a los zombies, las películas de terror y a Jack el destripador, siendo de tal modo! ¡Jamás sabríamos cuando nos puede llegar a ocurrir! El amor está a la vuelta de la esquina y la muerte ronda por las calles, ¡¡es aterrador!! Nos hace inseguros, idiotas y poco realistas, y luego, "¿Sentido común?,¿¿Qué es eso??"
Habría que inventar alguna cura para el amor; quizás, así habría mas millonarios. Pero mientras, yo no preferiría dedicarme a la medicina, gracias.
Pues qué da más si no es eso... Qué sería entonces de no tropezarnos, de no morirnos en silencio ni en soledad cuando todo eso que tenemos nos asusta. Nos persigue como Freddy por tomo Elm Street y al final terminamos dándonos cuenta que ese no fue el caso. Que muchas veces no es por el final, sino la historia.
ResponderEliminarA eso voy: A aprender a descubrirnos ;)