domingo, 31 de julio de 2011

Series de culto parte I

Bueno, hace tiempo que tenia ganas a escribir algo por aquí y ahora que por fin tengo tiempo de hacerlo no se me ocurre nada bueno, lamentablemente eso es algo que me pasa con frecuencia. De todas formas tengo que aprovechar el tiempo que tengo para hacer al menos un aporte al blog, y que mejor que presentarles una de las series de culto que marcaron mi infancia.
Desde niño fui muy bueno para ver televisión, sobre todo dibujos animados, hasta el día de hoy es un vicio que no pienso dejar. Creo que los dibujos animados, así como los cuentos infantiles, tienen un "algo" que no se puede lograr en ningún otro genero.
Desde los mas tradicionales en donde se logra simplificar de manera extraordinaria enseñanzas de vida, filosofías y valores de forma que cualquiera pueda captar el mensaje, para mi esa clase de trabajos tiene mucho mas valor que esos complejos ensayos y textos que solo algunos previamente instruidos pueden entender. Por que es fácil explicar una idea compleja usando formas complejas, pero es un verdadero desafió transformar esas ideas en un lenguaje transversal que cualquiera pueda asimilar y si a eso le agregas humor y dibujitos.. Para mi, se transforma en una obra maestra.
Por otro lado están esas animaciones tan absurdas y tan sacadas de lógica, animaciones que no tienen ninguna otra intención mas que entretener. Y siendo sincero... esas son mis favoritas, adoro poder estar 20 minutos pegado a una pantalla sin hacer nada mas que reír tontamente y olvidarme de cualquier cosa estresante de mi vida al menos por un rato.
Precisamente lo que les vengo a mostrar hoy pertenece a esta segunda categoría de animación, con un dibujo de mala calidad, un libreto absurdo y personajes de culto. Les hablo nada mas y nada menos que de Dave el bárbaro  No se por que, pero realmente me encanta ese concepto trastocado de guerrero medieval rudo distorsionado a un idiota algo amanerado amante de la cocina y la poesía. Es totalmente recomendable para pasar el rato si están aburridos y las canciones son pegajosas!!

jueves, 21 de julio de 2011

Es sin duda aquella sensación inexplicable, aquella cosa que me deja sin aliento, aquello que suerte si me deja pensar para analizar cáda cosa que me rodea la que sinceramente me lleva a hacerme adicta y no querer sacarmelo de encima. 
Son los segundos que caen agresivos sobre las melodías, son los acordes los que caen como bombas en mis tímpanos, son aquellos coros que son susurros en el silencio perfecto que acontece a cada forma de ella; es un todo completamente masivo el que me hace no querer salir de el. La música muchas veces se considera como el escape de la mente ante los problemas; dicen que sirve para el estrés, para generarlo o bien para curarlo; para la locura, con las mismas condiciones; para el bienestar, el malestar, la alegría, la amargura, la soledad, el amor, etc. Pero la música es mucho mas que un simple diagnóstico; para la gente que vive toda esa infinidad de sensaciones, es mas bien el sentimiento que cruel no puede arrancarse de sus corazones; es como si fuera un sueño, en el que el tiempo no existe, los segundos flotan como pequeñas plumas blancas de un almohadón reventado a bombardeos de sueños, y donde tan sólo uno en la esquizofrenia del momento, llega a interactuar con la voz que quien sea que fuera el que te resite aquellas frases que tan únicas se salen caprichosamente de su boca como pequeños susurros que se intercalan dulcemente con mis oídos acariciándolos como si fueran una suave brisa tibia, como una caricia, casi como una aroma que me llena los pulmones de aire y que hasta incluso aquello es suficiente para respirar una vida entera de sensaciones aterciopeladas, rellenando por completo mi ser convirtiendo hasta mi piel en algo distinto; dejándome un sabor agradable en la boca; inspirando un perfume dulce, sintiendo infinidad de texturas sin la necesidad de mover mis dedos y de a momentos, trayéndome toda clase de recuerdos; siendo aquella como la  incomparable sensacion de magia que en tan solo un acorde, pasan a ser golpes bruzcos en los sabores, olores, texturas y sensaciones que venía teniendo hasta el momento; todo recayendo en un sólo lugar, y esta era la única victima visible, siendo mi piel la receptora de todos aquellos cambios.